Las precipitaciones no cesan y castigan duramente al noroeste argentino. Esta vez, Salta debió evacuar algunas localidades del norte de la provincia. En regiones como Tartagal y Anta se cortaron rutas, mientras que en el norte resultaron afectadas Orán, Rivadavia y San Martín, en particular Rivadavia Banda Norte, donde se registraron las principales inundaciones, según informó Nahuel Toledo, periodista de LA GACETA.

Solidaridad tras las inundaciones: “Conmovernos ante el dolor del otro nos hace humanos”

La principal complejidad es el caudal de agua que lleva el río Bermejo, que baja desde Bolivia. “Es allí donde las tormentas, en la zona de la cuenca, generan crecidas que terminan ramificándose e impactando en localidades del norte salteño”, explicó Toledo. El Gobierno provincial informó, hasta el momento, que 15.000 personas fueron perjudicadas y que al menos 11.000 pertenecen a comunidades originarias.

“Algunos pobladores califican las crecidas como históricas, similares a las del año 2018”, dijo también Toledo. Aunque se trata de situaciones que se repiten con frecuencia debido a la ausencia de obras, causó impacto el tamaño del crecimiento del río.

Falta de obras e inundaciones en el norte de Salta

Las rutas nacionales para llegar a los diferentes municipios, hasta el lunes al mediodía, se mantenían transitables. No así los caminos provinciales y vecinales que conectan una comunidad con otra. La situación dificulta la asistencia a los lugareños de las zonas más perjudicadas, por lo que las autoridades están solicitando la asistencia de quienes tengan lanchas.

La falta de inversión en infraestructura es una situación que aqueja a los pobladores de la zona desde hace años. Según informó Toledo, en Rivadavia Banda Sur o Santa Victoria Este, se hicieron anillos de contención para evitar que el agua del río avance y llegue a las poblaciones. Sin embargo, en los últimos años esos anillos no lograron mantenerse y se produjeron roturas que terminaron permitiendo el paso del agua.

Para salvaguardar la integridad de los lugareños aislados, se activó un operativo de asistencia que consiste en la provisión de alimentos a las comunidades y familias mediante vía aérea –con helicópteros– o acuática –por medio de lanchas–. Se destacó, sin embargo, que algunas familias ya perdieron todas sus pertenencias y fueron ubicadas en centros comunitarios y escuelas, donde permanecerán hasta que descienda el agua.